A continuación comparto contigo un texto de Laura Gutman que nos habla de la importancia que tiene el hacerte preguntas sobre ti mismo, sobre lo que te hace bien, el cuestionarte para llegar a ser mejor o a mejores lugares pero teniendo en cuenta que las respuestas que te sean dadas por los de tu alrededor, ya sean amigos o profesionales,
NO sean tomadas como verdades absolutas o como criterios certeros sino que esas respuestas te ayuden a abrir tu manera de pensar, a ponerte nuevas gafas para mirar las cosas y de esa forma terminar dando tu propia respuesta, esa que vendrá de ti, de tu esencia.
Las personas queremos vivir mejor. Por eso nos hacemos preguntas cuando la vida no se manifiesta tal como nos gustaría. Hacernos preguntas está muy bien. El problema es que esperamos obtener respuestas que se acomodan a fantasías infantiles de satisfacción plena. ¿Quién no quiere vivir en un mundo perfecto con príncipes azules que se arrodillan a nuestros pies o doncellas de larga cabellera dorada que nos sonríen desde sus carruajes de cristal? Para adormecernos en la ensoñación de un cuento, sirven. Pero para vivir adultamente la vida, no. Porque los adultos somos quienes constituimos nuestros escenarios, no vienen por añadidura. Somos responsables de aquello que generamos. Por eso siempre se manifiesta aquello que nos corresponde.
Concretamente, las personas a veces sufrimos o tenemos problemas y queremos solucionarlos. Buscamos respuestas confiables. Entonces delegamos en algunas personas ciertos supuestos saberes: en el pasado eran los brujos o los sacerdotes, hoy son los médicos, los “psi-algo” o ciertos líderes espirituales. Creemos que saben más que nosotros. Pero resulta que eso no es estrictamente verdad, aunque sí saben -los verdaderos sabios- plantear buenas preguntas.
Por eso los invito a no considerar las respuestas como si fueran grandes verdades reveladas, sino por el contrario como la posibilidad de pensar con irreverencia, diversión, libertad, insensatez e ironía. Atrevámonos a salir del surco de las convenciones, a dejar los lugares comunes, a sacarnos los disfraces, a rozar el miedo de abandonar aquello que es seguro, probado e inamovible. Qué importa. En definitiva todos queremos sentirnos bien. No usemos las respuestas como opiniones confiables sino como puertas que se abren para pensar, reflexionar, cotejar, sentir, percibir o crear nuevas dimensiones. Abandonemos los senderos desgastados y obsoletos de las ideas comunes. Miremos más allá de nuestras narices. Renovemos con cada inspiración la totalidad de nuestro pequeño universo personal. Comprendamos que somos apenas un aliento, un suspiro, una bocanada de amor y que de ese amor depende el bienestar de todo ser vivo.
Las personas nos balanceamos entre sufrimientos superficiales y vivencias de conciencia espiritual mayúsculas. Ese ritmo entre lo inconmensurablemente bello a lo estúpidamente pequeño, nos hace humanos.
Laura Gutman
Verónica Merino Rodríguez
Psicóloga psicoterapeuta Montecarmelo

MÁS.Cuanto más vivo de una forma natural, sin añadirme necesidades materiales a alcanzar es entonces cuando puedo disfrutar de lo que tengo y de lo que soy. es entonces cuando soy feliz.



Una crianza respetuosa implica un alto nivel de consciencia. Hacia nosotros mismos, y hacia nuestros hijos. De conocimiento de nuestras capacidades, nuestras necesidades, nuestras emociones… Y de las suyas.
frente pueda enfadarse. Su temor al enfado proviene de que siente que si el otro se enfada entonces no la valorara,no la querrá no la estimara, justo eso que es tan importante para las personas que son inseguras . Al tener una autoestima frágil y tener depositada en los otros su propia valía para ella la reacción de las personas frente a algo que ella exprese puede ser motivo de un derrumbamiento emocional.
mente.
na elección, el dolor no.Es normal que te ocurran cosas que te duelan pero valora si en ti son muchas las que te hacen sufrir.
Cuando la ansiedad llama a nuestra puerta de una manera tan abrupta es sinónimo de que nuestro cuerpo y mente ya no podían soportar por más tiempo que siguieras dejando de lado el mirar hacia ti mismo y ver que cambios estaría bien que hicieras dentro de ti o en tu vida. Muchas veces por la rutina diaria en la que estamos metidos vamos postergando muchas de nuestras necesidades emocionales hasta que llega un punto que solo las damos importancia cuando se convierten en un dolor físico y ahí aparece la Ansiedad.

Encuentra lo que necesitas y pidelo.Deja que te cuiden.
