Es fácil instalarnos emocionalmente en la queja continua de todo lo que al finalizar un día no salió como esperábamos o no nos lleno del todo. Posicionarnos psicológicamente desde la queja solo atrae más toxicidad y negativismo y pocas veces nos coloca en valorar lo que ya existe y disfrutarlo o en construir aquello que nos acerque a sentirnos más en sintonía con lo que queremos.
La queja es tóxica, muy tóxica y se convierte en un hábito mental ante nuestro día a día si no nos hacemos conscientes de cuanto la utilizamos.
- Empieza a observar cuánto te acompaña en tu día la queja, si esta muy presente.
- Mirá de qué y cómo sueles hablar con las personas con las que te relacionas diariamente: ¿Hablas de lo que no tienes o no te gusta continuamente?¿Tus conversaciones siempre tienen un cariz de queja?
- Una vez seas consciente proponte un reto diario, no un reto inalcanzable sino algo que puedas llegar a cumplir, por ejemplo plantearme no quejarme durante una semana entera alomejor te es imposible en el momento actual, propone en su lugar no quejarte en una hora, o al menos no expresar queja con dos personas de las que te relaciones hoy.

- Al terminar tu día busca aquellas cosas que tienes que agradeces, aquello que te llena y que ha hecho que el día haya merecido la pena. Es importante que busques agradecer cosas sencillas, pequeñas, simples, que no busques que en tu día tengas que haber tenido grandes cosas. Valorar lo que tienes te hará más fuerte mentalmente e ira sustituyendo a la queja si lo conviertes en un hábito diario.
Recuerda que se trata de entrenarse para salir de las ideas y pensamientos tóxicos en que nos metemos y eso lleva un tiempo, cada uno tiene los suyos, respetalos pero no abandones la tarea contigo mismo.
Buena semana
Verónica merino Rodriguez
Psicólogo Adultos, Infantil, Ayuda en embarazo, posparto y crianza.
Tfn. 647 612 556
http://www.tulugarparacrecer.com
Cuando hacemos deporte depende de lo que nuestra mente nos diga y si lo hacemos caso o no el que lleguemos más lejos o no, el que resistamos más en un ejercicio, el que creamos que podemos correr más tiempo del que corremos o más rápido, depende de nuestra mente el que te atrevas a hacer unos ejercicios y otros no, el que te superes en tus retos diarios o caigas en el desanimo y la pereza y no acudas casi al gimnasio.
¡No tengo tiempo! es esa famosa frase que resuena en nuestras cabezas continuamente, sobretodo cuando se trata de hacer algo para nosotros.Si tienes la sensación de estar corriendo todo el día tras el reloj seria sano que pararas por un instante y buscaras algo de ese tiempo que necesitas, sobretodo partiendo de la idea de si si hay tiempo, no todo el del mundo o no todo el que te haría falta ahora mismo, pero algo de tiempo seguro que puedes conseguir, que puedes lograr, aunque sea a base de delegar, de no estar tanto esta semana en esos sitios dónde crees que tendrías que estar, de buscar ayudas externas o de dártelo tu internamente.
Al menos haz el ejercicio de parar y mirar si esta semana te puedes conceder algunos minutos para hacer algo que te ayude a cargar las pilas o a desconectar. Al menos lo que hagas hazlo desde una cierta tranquilidad, presencia y disfrute.
Salud es el estado de bienestar físico, emocional y social, y entender la salud así nos lleva a confirmar que aunque una persona este físicamente muy sano o saludable, si las otras dos áreas no están en cierto equilibrio la persona no se encontrara bien, feliz, alegre, con equilibrio,etc..
Lo sano en definitiva es aquello que te hace sentir bien, que te permite moverte con ligereza, con cierta alegría y sin peso, aquello que te ayuda y te reconforta, aquello que te hace sentir más en consonancia contigo.